Nantucket
Psicodelia inabarcable, vestuario imposible, performance inclasificable, modernidad exasperante… fantástico para diez minutos.
No, Nantucket son dos dos horas de rock contundente sin curvas ni esquinas, te atrapan, te absorben, te vapulean y te sueltan sin titubeos.
A por ello, sin miedo. Una pregunta, ¿ética o estética?


